Si hay estampas en Semana Santa a las que dificilmente puede uno resistirse es a la de los niños.
Foto: Ricardo Jose Calvo Leon
Si hay estampas en Semana Santa a las que dificilmente puede uno resistirse es a la de los niños.
Puede que nos quedemos embobados porque nos venga a la memoria el recuerdo de aquella primera cofradia que veiamos de la mano de alguien muy nuestro, o nuestra primera tunica. O tal vez, para quienes no tuvieron la suerte de tener unos mayores que les guiaran en la fe de Sevilla, porque sueñen con transmitir lo que sienten a otras generaciones. Lo cierto es que la visión de estos niños cofrades no nos puede dejar indiferentes, como este "costalerito" de la Hermandad de la Sed, que cuando sea mayor seguro que sabe, porque los corazones valientes se entregan bajo las trabajaderas.

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