Hoy Sevilla y La India están unidas por la Hermandad de Los Estudiantes
Hoy domingo día 3 de febrero, en Umarpanda (India) y en la Hermandad de Los Estudiantes de Sevilla están de júbilo. En la corporación sevillana concluyen hoy los cultos a su Titular, Nuestra Señora de la Angustia, que estará en besamanos. Y en la India, un nuevo templo católico será inaugurado, fruto del esfuerzo común de unos cristianos (españoles e hindúes) movidos por su Fe y el amor a Dios nuestro Señor.
Este proyecto también ha sido asumido, además de por Los estudiantes, por las hermandades del Gran Poder, Santa Genoveva y La Paz. La iglesia está situada concretamente en el estado de Gujarat, en la pequeña misión de Umarpada.
La iglesia cubre las necesidades de contar con un lugar propio de oración. Un lugar de acogimiento a la cada vez mayor concentración de fieles. Se estima que el edificio podrá acoger a unas 1.500 personas. El importe total de la obra asciende una cantidad que ronda los 50.000 euros.
Con independencia dela aportación sevillana, la gente de la zona, pese a su extrema pobreza, se ha comprometido a aportar 500 rupias (10 euros) por familia, y los que tienen trabajo han comprometido un mes de paga. Había una antigua Iglesia que está en estado ruinoso por las lluvias, terremotos, lluvias e inundaciones.
Con la creación de un templo católico se busca conseguir la seguridad de estas gentes en su propia religión y, sobre todo, evitar que la influencia del hinduismo reste logros a la labor de los misioneros.
Y el Cristo de la Buena Muerte estará con ellos
Lejos de Umarpada, a casi 400 kilómetros, y cerca de Bombay, un antiguo enclave portugués enarbola frente al mar los miles de penachos de sus palmeras. Vasai es cristiana por los cuatro costados. En los cruces de calle las capillas con imágenes varias de Nuestra Señora son como los "cruceiros" en los caminos de Galicia. Y entre tanta religiosidad no es extraño encontrar un oficio más propio, uno piensa, de nuestra tierra andaluza. No uno, sino dos imagineros tallan imágenes en sus talleres desde son enviadas a todas las iglesias, conventos y misiones de la India.
El más antiguo y de mayor solera es el taller de los hermanos Sikuera. Bajo las palmas de los cocoteros se amontonan grandes techos de madera. Varios ayudantes tallan formas barrocas para adornar altares y retablos. Otros tallan pequeñas imágenes de santos. Un hombre de edad madura y mirada intensa mete su gubia con seguridad en el acabado de unos dedos. Ante él, dos brazos totalmente formados a falta de marcarles venas y tendones. Son los brazos del "gemelo" indio de nuestro Cristo que está naciendo allí.
Más adelante, aislado del trasiego del taller, otro hombre también con canas en su rala cabeza, parece abrazarse a un gran trozo de madera del que destacan perfectamente formadas unas piernas. Está trabajando con sus herramientas de escultor en el pecho del Señor. El paño de pureza, la cabeza están abocetados. ¿Conseguirá el artista el parecido con su "hermano mayor" que todos deseamos?
La estampa de este imaginero, volcados su cuerpo su mente en la que debe ser probablemente su obra más difícil, hace volar la imaginación a otra escena, quizá no muy distinta, que tenía lugar en 1.620 en un taller a 10.000 kms de distancia de Vasai. El tiempo y la distancia no serán obstáculo para que nuestro Santísimo Cristo de la Buena Muerte, lejos de nosotros, lleve su protección y su consuelo a tantos fieles indios que, están deseando tenerlo cerca para poder postrarse a sus pies.

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