Los cantores de Híspalis, invitados de honor en la casa de los Reyes de Sevilla
Ni en mis mejores sueños podría imaginar lo acontecido ayer día uno de este primaveral mes de abril.
Ayer quizás Al-motamid e Itimad la Romaiquilla, Reyes de nuestra ciudad escucharon la sinfonía de Pascual González y Cantores de Híspalis en un recital único e íntimo.
Ayer los cantores pagaron su tributo, pero lo hicieron en forma de regalo, sin protocolos, sin presentadores, Cantores en estado puro y los que fuimos allí, fuimos los representantes afortunados de toda la ciudad. La clase Política con mayúsculas, los artistas, los músicos, los poetas, los historiadores, los periodistas y gentes sencillas paramos el tiempo por unas horas para ser reflejos de un sueño.
En el patio, antesala de los Jardines del Príncipe, camino previo del Patio de la Montería, bajo una luna creciente con perfiles de Giralda, se abrió el libro de los sueños tal vez del pasado reciente, mezclado en fusión con guzlas y panderos que nos llevaban hasta los mejores días de Al-Motamid, Rey Poeta de Sevilla.
Que sabor y que Sevillania, en el carrusel de sevillanas de toda la historia de Cantores, que silencios del alcázar, mas aun que los Maestrantes, tal vez en el mundo de lo irreal, estuvieran allí sentados en las tribunas de las Gloria, Pedro I el Justiciero, Isabel y Fernando, Carlos I con su enamorada Isabelita de Portugal, o sueños de Maria de las Mercedes y Alfonsito XII, o requiebros pintureros de su hijo Alfonso XIII, pero en primera fila estaba el Padre de Pascual con Joaquín Romero Murube, jardinero del Alcázar de Sevilla.
Y en esa conversación de lo eterno, hablaban de las cosas que se perdieron en Sevilla y que su hijo le daba compás al destino. Muchos invitados, Marismeños, Amigos de Gines, Pepe Perejil, Patricia Vela, músicos de postin y otros que dejaron su quehacer diario para estar con ellos.
Pascual, Mario, Carlos y Juan, con un espectacular grupo de músicos entraron en escena tras la magnifica introducción videográfica de Producciones Cavalba, propietaria de Pasión Cofrade que magistralmente dirige Carlos Valera Bastida.
Todo fue emoción continuada y complicidad armónica con los asistentes, fue un maravilloso regalo a Sevilla, donde Pascual en su emoción pareció perderse por el patio de las Doncellas mientras oía música de la Fuente de Neptuno.
Mis felicitaciones a todos los que han hecho posible este acto que honra a esta ciudad.
Por: Carlos Valera Real

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